La importancia del mantenimiento de los neumáticos

La importancia del mantenimiento de los neumáticos.

El buen mantenimiento de los neumáticos es de suma importancia para que el coche pueda reaccionar de una forma segura y en el menor tiempo posible ante algún imprevisto que suceda en la condición. Asimismo, si los neumáticos no cuentan con un mantenimiento adecuado es posible que afecte en el gasto del combustible y en el confort de la conducción. 

Los neumáticos del coche son uno de los elementos que más se deterioran debido a que están en constante contacto con la vía y unen el vehículo con la carretera. Lograr garantizar su calidad y seguridad en el tiempo es una tarea que requiere de ciertos cuidados. A continuación compartimos algunos consejos para realizar un correcto mantenimiento de los neumáticos y evitar los peligros que pueden conllevar circular con neumáticos desgastados. 

¿Qué tener en cuenta para el mantenimiento de los neumáticos? 

Para lograr un buen mantenimiento de los neumáticos hay que tener presente tres factores fundamentales: la profundidad de la banda de rodadura, la suspensión y la presión de la rueda. A continuación detallamos cada una de ellas. 

La profundidad de la banda de la rodadura

Según la normativa vigente, la profundidad de la banda de la rodadura debe ser de un mínimo de 1,6 mm. Expertos aconsejan no llegar a ese mínimo y circular con neumáticos que cuenten con un mínimo de 3 mm. 

Hay que tener en cuenta que en caso de lluvia o que la carretera esté mojada, el neumático debe ser capaz de drenar el agua para evitar el efecto aquaplaning. Este efecto, es una situación en la que, ante una capa gruesa de agua, las ruedas pierden agarre y dejan de contactar con el asfalto, lo que puede producir la pérdida del control del coche. 

Además de comprobar la profundidad de la banda de la rodadura, también hay que asegurarse de que los neumáticos no posean alteraciones de su forma, como deformaciones o protuberancias.

Si se circula con los neumáticos por debajo del mínimo legal de rodadura, se conduce sin ningún tipo de seguridad. En estas circunstancias el vehículo no logrará pasar la ITV y el conductor podría ser sancionado por las autoridades con una multa económica. 

Suspensión

El sistema de suspensión del vehículo también debe ser revisado cada cierto periodo de tiempo, ya que es un elemento que se deteriora con el paso del tiempo y cuando sucede, pone en riesgo la seguridad del vehículo. La revisión de los amortiguadores hay que realizarla cada 20.000 kilómetros o cuando se observan alguna de las siguientes situaciones: 

  • Perdida de aceite en los amortiguadores
  • Ruidos bruscos en la parte trasera o delantera
  • Gasto de los neumáticos de forma irregular
  • Neumáticos que se desgastan de forma rápida
  • Si el vehículo sufre bandazos cuando circula con viento lateral
  • Si cuesta recuperar la estabilidad después de que el coche agarrar un bache
  • La suspensión del coche oscila lateralmente

La presión del neumático 

Los neumáticos del coche a medida que se usan van perdiendo la presión de aire, por eso, es recomendable medir la presión una vez al mes y antes de realizar un viaje largo.  Las medidas de la presión se encuentran en el manual del fabricante o también suelen encontrarse junto con el tapón de la gasolina. 

Es importante tener presente que una presión insuficiente aumenta el consumo de combustible. También hay un mayor riesgo de que el neumático se salga de la llanta o que se produzca un reventón.  

Cuando el neumático tiene una presión excesiva, hay un mayor riesgo de corte e impacto, y el confort de la conducción se pierde ya que se pierde la capacidad de absorber las irregularidades. De esta forma se genera un desgaste acelerado de los neumáticos y se aumenta la distancia de frenado. 

Los neumáticos que llevan una presión correcta minimizan el riesgo de perder el control del coche. A su vez, se protege a los neumáticos del desgaste prematuro o de daños irreversibles.

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